En este documento vemos que Rodrigo Díaz otorga a su mujer Jimena Díaz, hija de Diego Rodríguez, magnate asturiano, ciertas propiedades suyas del territorio castellano. Estas propiedades, las arras de Jimena, pasarán a ser de su propiedad que podrá usar de ellas según su voluntad. Adicionalmente, por concesión de la adopción o mutua profiliación, ambos esposos se convierten en herederos de los bienes del otro, pudiendo disponer de ellos en plena propiedad tras la muerte de uno de ellos, heredándose posteriormente por los hijos habidos en su matrimonio. Los condes Pedro Ansúrez y García Ordóñez asisten como fiadores de lo acordado y firman el diploma en presencia del monarca Alfonso VI y de sus hermanas Urraca y Elvira y de algunos magnates de la corte. El documento lleva la fecha de 1074, julio 19.
Este resumen se basa en Manuel Zabalzaa Duque, “La Carta de Arras: Edición crítica y estudio paleográfico y diplomático”. Carta de Arras del Cid: siglo XI: original conservado en el Archivo de la Catedral de Burgos, edited por Manuel Alvar et al., Cabildo Metropolitano de Burgos, 1999, pp. 47-69.