Escena octava.
Los tres reyes entre sí.
Sigamos nuestro camino,
por la estrella que antes vimos.
Vayamos hasta aquella casa,
donde la madre al niño abraza.
¡Qué sensación me ha entrado!,
viendo al niño, pongámonos postrados.
¿Será este recién nacido,
el rey de los cielos aquí venido?
Al niño.
Rey de los cielos, venido a tierra,
te adoramos aquí y dondequiera.
Tesoros traemos para te regalar,
oro, incienso y mirra te queremos dar.
Los tres reyes entre sí.
Después de tan largo andar,
necesitamos descansar.
De la casa un poco nos apartemos,
Aquí con los pastores mejor estemos.
(Se duermen y un ángel les avisa)
A vosotros tres os aviso,
al partir, debéis tomar otro camino.
Habéis visto al nuevo rey, es la única opción;
ir por otra ruta le dará protección.
(Los reyes se despiertan, maravillados.)
Gaspar.
¡Qué sueños más raros estoy teniendo;
entendí que Herodes nos está persiguiendo.
Al rey nuevo necesitamos proteger;
¿Qué vamos a hacer?
Melchior.
Una imagen me ha advertido,
necesitamos buscar otro camino.
Ya hemos dado nuestras ofrendas,
es hora de acatar lo que aquél recomienda.
Baltasar.
En mi hora de dormir,
apareció una visión para me advertir,
que el camino no debe ser por Herodes,
caminemos por donde me dijeron las voces.
Gaspar y Baltasar (Hablan entre sí)
Gaspar.
Anoche tuve otro sueño encendido;
un ángel decía “¡ya ha nacido!”
La estrella ardía sobre el camino,
marcando claro cuál es su destino.
Baltasar.
Yo vi lo mismo, hermano y amigo,
la misma voz compartió conmigo.
Dijo que el rey ya espera en calma,
luz verdadera que alegra el alma.
Gaspar.
Si el sueño es uno, y es señal,
ya no podemos dudar del bien celestial.
Sigamos pues sin más tardanza,
que Dios nos guía con confianza.
Baltasar.
¡De acuerdo estoy, lo sé también!
El mismo sueño vi yo bien.
Andemos juntos, que es voluntad;
adorar al niño en su verdad.
Escena novena.
(Andan siguiendo la estrella)
Gaspar.
Hermanos, el sueño fue advertencia;
no volvamos con imprudencia.
Herodes quiere saber del niño,
mas su intención no va por buen camino.
Melchior.
La estrella se muda sobre el sendero;
su luz nos guía por rumbo nuevo.
Dios ha mandado por revelación
que evitemos la corte del rey de traición.
Baltasar.
Sigamos, pues, sin mirar atrás;
la voz del cielo importa más.
Por otro paso debemos volver,
para que el niño pueda crecer.
Los tres juntos.
Ya no regresaremos por donde vinimos;
por senda distinta ahora partimos.
La luz del cielo traerá protección,
y lejos quedará la cruel intención.
Escena Décima.
Ángel (En los sueños de José).
Levántate José y toma tu familia,
Lo que Herodes manda es villanía.
Tu hijo muerto es lo que él quiere,
Entonces date prisa y a Egipto huye.
Es un viaje largo y duro,
pero allí puedes estar seguro.
Permanece allí hasta que yo te diga,
que haya terminado esta intriga.
José (solo).
Tengo que irme, ya lo sé eso,
ojalá no haya perdido el seso.
¿Consejo de un ángel en un sueño?
Espero que el viaje valga el empeño.
Pero ¿cómo puedo tener certeza segura
de lo que ha dicho esa figura?
Voy a hablar con María, mi esposa,
porque ella tiene razón en toda cosa.
José a María.
María, un ángel en mis sueños he oído;
una señal de Dios he recibido.
A Egipto necesitamos huir con prisa,
¿Qué piensas de esto que nos avisa?
María.
José, Dios nos lo ha advertido, evidentemente.
¡Gracias a los cielos por el ángel benevolente!
Ahora yo iré por el niño y tú prepara el burro.
Necesitamos salir antes de que se ponga oscuro.
José.
Es un viaje temible que pronto emprenderemos,
pero Herodes no nos encontrará por donde iremos.
A Egipto vamos con nuestro Santo Hijo
El dador de la vida; el rey verdadero.
Escena Décima.
Herodes.
¡Los reyes me engañaron!
¡Ellos me enojaron!
Los tres reyes nunca van a regresar.
Todos los niños, necesito matar.
¡Guardias! ¡Venid aquí!
¡Mostrad que sois leales a mí!
¡Encontrad a todos los bebés!
¡Halladlos ahora! ¡Id y ved!
Todos los niños con menos de dos
son una amenaza para nos.
El niño recién nacido,
No podemos permitir que siga vivo.
¡Matadlos a todos!
Lo digo siendo sincero.
Estoy buscando al otro rey,
¡Soy el único, es la ley!
Esta hipotética continuación fue escrita de forma anónima por las cinco alumnas y dos alumnos de SPAN 312 en el semestre de otoño de 2025.